
Desde hoy nos falta Germán Mariño Solano. Nos deja a sus 73 años tras una vida de compromiso ético y político con las luchas de las oprimidas. Su existencia comprometida significó siempre una actitud crítica y reflexiva; Germán no repetía discursos, no participaba en comités de aplausos y de autocomplaciencia, por el contrario, su presencia supuso elecciones y decisiones que lo llevaron a ser, en palabras de Marco Raúl Mejía, el hereje de la educación popular en Colombia.
Esa actitud hereje, antidogmática por excelencia, nos ha animado, a las nuevas generaciones de educadoras populares, a hacer relecturas y replanteamientos de nuestra propia corriente político-pedagógica. Germán, con sus interpelaciones, nos invitó al encuentro con la propuesta del diálogo cultural, la investigación popular y la escritura. Su llamado, amoroso y genuino, fue a pasar del deseo a lo concreto, de la enunciación a la praxis. Sus preguntas siempre tenían que ver con cómo íbamos a hacer operativo el diálogo en nuestros procesos educativos, y esas preguntas nos acercaron, poco a poco, a lo metodológico y a lo didáctico.
Original y controversial, desde muy joven optó por alejarse del camino establecido, su apuesta fue aportar en la construcción de lo inédito viable. Esta opción de vida lo lleva a participar y a liderar la asamblea de la Facultad de Ingeniería en el paro estudiantil de 1970 de la Universidad Javeriana, por lo cual, fue expulsado y, posteriormente, acogido por la Universidad Nacional. No terminó sus estudios de ingeniería porque decidió irse a trabajar en la Escuela Normal de Chita en Boyacá, allí iniciaría su interés por la educación de personas adultas y la enseñanza de las matemáticas. Tiempo después, se vincula al proyecto de Bosconia-La Florida, que fue un programa liderado por el padre Javier de Nicoló con niños y niñas habitantes de calle.
En 1978, Germán, Mario Peresson, Lola Cendales y un grupo amplio de educadoras colombianas conformarían la Asociación Dimensión Educativa, experiencia pionera de la educación popular en el país que contribuyó a la formación de las generaciones venideras de educadoras y militantes sociales. A principios de la década de los ochenta, el equipo de Dimensión participó en la Cruzada Nacional de Alfabetización impulsada por la Revolución Sandinista; Germán estuvo vinculado a la unidad de currículo que tenía como tarea principal la construcción de las cartillas de alfabetización. Tras la campaña, el equipo viaja por toda Latinoamérica con el fin de compartir la experiencia de la gesta alfabetizadora y elabora un modelo que sería la base de la propuesta de campaña nacional de alfabetización alternativa en Colombia.
Años después, Germán participa como colaborador en proyectos de gran relevancia como la sistematización de experiencias de autogestión obrera en la Fábrica Hermega, Tubos La Potencia y el movimiento cívico local. Asimismo, trabaja con organizaciones como el CINEP, la ANUC, el CRIC, el CEAAL, FECODE, entre muchas otras. Toda esta experiencia, junto con su rigurosidad, llevaron a Germán a convertirse en un prolífico y versátil investigador autodidacta, basta con ver su página web para darse cuenta que, como el mismo decía, escribía sobre todo lo que hacía. Incluso, en el 2019, publicó 4 libros; uno de crónicas, 2 de pedagogía y su autobiografía. Libros que fue escribiendo durante varios años y a los que vale la pena acercarse.
No nos queda más que palabras de agradecimiento hacia Germán. Siempre tuvo la disposición de dialogar con nosotras; a todos los encuentros que lo invitamos llegó con sus anotaciones y preguntas. Germán nos prestó su casa, sus libros, nos dio todo lo que estuvo a su alcance. Llevamos su legado en nuestros corazones, su vida y obra, testimonio de un educador popular ejemplar, seguirán nutriendo nuestros procesos y prácticas que son semilla de otro mundo posible.
Que la tierra le sea leve.
Su proyecto, el nuestro, continúa.
Coordinadora de Procesos de Educación Popular En Lucha.